Los últimos del Titanic

Los ultimos del titanic

    El agua estaba congelada. El frio se había adueñado de mi cuerpo, y el remordimiento de mi alma. Sentado en aquella barcaza, observando como aquel navío desaparecía bajo las aguas, mientras aún se podían escuchar los gritos y suplicas de socorro, me odiaba a mí mismo. Sin embargo, una vez más hice caso omiso de los lamentos. Del mismo modo que había golpeado, empujado, y acuchillado, a todos los que se interpusieron en mi camino para escapar del Titanic, estaba dispuesto a repetirlo si algún náufrago hubiese intentado acercarse a nuestra balsa. Nunca me ha importado matar a niños o mujeres si mi vida dependía de ello.

    A mi lado, mis compañeros, Peter, Tom, Albert, y Julius, temblaban como yo, mientras observábamos hundirse a aquella mole de acero.

    Aún me estremezco hoy en día cuando me hablan de los valientes músicos tocando hasta su muerte. Que gran mentira.

    Sí, amigo, mi nombre es John, y yo era el director de la orquesta.

 

 

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