Arrestando a Santa Claus

kinopoisk.ru

—El viejo ha caído, capitán —informó el agente Collins.

     Paul Morris sonreía mientras colgaba el auricular del teléfono. “Chris kringle alias Santa Claus, te tengo —se dijo”.

     —Maldito degenerado. ¿Creías que no lo recordaría?

     Los cargos contra el señor Kringle eran irrefutables. Un anciano que vive escondido, rodeado de preadolescentes esclavizados a los que llama elfos. Un individuo que se cuela con nocturnidad por las chimeneas en las casas donde hay niños. “Te vas a pudrir en presidio, cerdo pederasta”.

    —¿Por qué no me dejaste la bicicleta que te pedí? —preguntó Morris. Nunca se lo había perdonado.

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